Tres corredores de
nuestro pueblo Felix Irigoyen Martínez,
Manuel Larralde Pellejeros y Carmen Oyaga López, diagnosticados de
diabetes, participarán en la maratón de Nueva York.
Desde la izquierda, Carlos
Pellejeros Martínez (acompañante), Toño Morentin Gutiérrez (Lodosa), Manu Larralde Pellejeros, Félix Irigoyen
Martínez, Carmen Oyaga López y José Miguel Irigoyen Martínez (acompañante).
Tres corredores de nuestro pueblo
Felix Irigoyen Martínez, Manuel Larralde
Pellejeros y Carmen Oyaga López, diagnosticados de diabetes, participarán
en la maratón de Nueva York de este año como punto final a un estudio con ocho
navarros más que tiene como objetivo mejorar el conocimiento de esta
enfermedad. Es un proyecto que combina el sueño de cualquier aficionado a correr y
el reto de demostrar que la diabetes no supone ningún hándicap para completar
los míticos 42,195 kilómetros junto a miles de personas en Nueva York
Juantxo Remón Virto, presidente de Anadi, explica que lo que la
iniciativa persigue es concienciar a cualquier diabético de que su enfermedad
no tiene por qué hacerle pensar que debe renunciar a ser atleta. "Al
revés, está comprobado que los tres
pilares básicos para cualquiera de nosotros son el control de la insulina, la dieta y el deporte".
Felix Irigoyen
Martínez explica que hace unos años les hubieran tratado cuanto menos de
imprudentes. ¡Cómo vas acorrer tú una
maratón si eres diabético! ¡Estás loco! Eso es lo que nos hubieran dicho.
Quiere dejar claro que personas como él también pueden ponerse como reto
desarrollar un esfuerzo semejante: someter al cuerpo a una carrera de 42.195
km. Con este propósito, él y otros dos vecinos de Lerín Manuel Larralde
Pellejeros y Carmen Oyaga López, junto con el lodosano Toño Morentin Gutiérrez
y otros siete navarros más que también participan en el proyecto, correrán el 4 de noviembre del presente año la Maratón de Nueva york.
“La Maratón de Nueva York”, para un corredor popular como nosotros,
es el boom del atletismo. ¡Corren 60.000 personas! Y nos puede más la ilusión que
el miedo”, aseguró Irigoyen. No podrán despojarse de la riñonera que siempre
les acompaña, donde llevan consigo ampollas de glucosa, barritas energéticas y el
glucómetro- y cada cinco kilómetros, en los puestos de bebida isotónica, los
médicos de la carrera estarán al tanto de sus sensaciones. “Así nos sentimos más
seguros”, dijo. Con ellos también viajará como personal de apoyo José Miguel
Irigoyen Martínez y Carlos Pellejeros Martínez, ambos de Lerín. Llegar a la
meta sería todo un logro para ellos como final de una aventura que les
entusiasma.
Maratón
neyorquino a su paso por el Puente Verrazano Narrows.
La diabetes, una enfermedad
crónica, va a ser una verdadera epidemia. Cada año se dispara el número de
personas a quienes se les diagnostica y se debe a la alimentación y a la vida
sedentaria. Este estudio va a demostrar que la práctica deportiva es 100%
beneficiosa”, indicó.
Ellos se han ofrecido
como“conejillos de indias” para avanzar en el estudio de diferentes parámetros que
aporten información válida para el mejor conocimiento de la enfermedad. Y todo
centrado en la práctica del ejercicio porque la iniciativa, dirigida por el
Centro de Estudio e Investigación y Medicina del Deporte en Navarra en
colaboración con diferentes laboratorios, persigue concretamente el estudio de
los cambios que tienen lugar en los niveles de azúcar en sangre durante un
esfuerzo físico para que sus conclusiones sirvan de pauta a atletas con
diabetes. “Ahora existen investigaciones de hace 40 años a nivel mundial y son
datos ya obsoletos”, confirmó Félix.
5 meses de
preparación
Se busca mejorar la calidad de vida
y hacerles ver también a ellos mismos que esta enfermedad no les impide
desarrollar una vida normal a pesar de que al principio se les caiga a todos el
mundo encima. Quieren reivindicar que el deporte en las personas con diabetes,
realizado siempre con control, evita las complicaciones asociadas a la enfermedad.
“En una maratón pones el cuerpo al límite y en una persona con diabetes el
riesgo es mayor. Se puede producir la hipoglucemia, que es la conocida bajada
de azúcar, y ella te lleva a la pérdida de conocimiento si tu cuerpo no asimila
entonces hidratos o glucosa”, comentó Félix
Irigoyen. Sus pilares son alimentación, insulina y ejercicio físico y el
Servicio de Endocrinología se los medirá a él y al resto del grupo perfectamente
para que aborden la prueba de Estados Unidos. La preparación, de cinco meses,
ya ha empezado. Hace un mes y medio les colocaron a los once un sensor
subcutáneo de glucosa en la tripa. “Nos hacía 255 mediciones diarias. Cada cinco
minutos se actualizaba y todo quedó registrado en un aparato. Lo tuvimos
durante seis días contó Irigoyen. En mayo se lo volverán a poner. “También
estamos controlados por nutricionistas”, añadió.